

Quevedo, uno de los más procaces poetas, con seguridad, el más sarcástico e hiriente de toda la historia literaria española. Esto es una selección de sus sonetos prohibidos, una recopilación de sonetos encontrados en numerosos manuscritos de la bibloteca nacional llevada a cabo por Ricardo Llopesa y que originalmente fueron editados en 1873. En ellos da buena cuenta de la hipcresía social imperante en el siglo XVII, a la aparente castidad deseosa de lascivia; al amor y a sus desengaños, y por extensión a Cupido. Al otro lado, Sabina, noctámbulo consagrado y orgulloso, cuya única religión es un cuerpo de mujer, trovador y arquitecto de prostitutas, nadie como él ha dignificado tanto un oficio tan denostado (quizás solo "El Pana" y su famosa dedicatoria sean dignos de comparación). Soñador de imposibles y mariachi de lunas rotas que enamora con su voz cazallera de tabaco y noche.
Me ha parecido una idea interesante comparar sonetos de ambos poetas para ver diferencias estilísticas sobre un tema común:el sexo; aunque con cierta laxitud temática. Los sonetos de Quevedo son hirientes, los de Sabina rebosan respeto, veneración, y en ambos, el sexo, suele ser el protagonista directo o indirecto.
Quevedo |
Sabina |
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18Primero es el besalla y abrazalla y con besos un poco entretenella; primero es provocalla y encendella para que entre con brío en la batalla; primero es el por fuerza arrezagalla metiendo piernas entre piernas della; primero es acabar esto con ella después viene el deleite de gozalla. No hacer, como acostumbran los casados más que llegar y hallarla aparejada de puro dulce creo da dentera. Han de ser los contentos deseados si no, no dan placer ni valen nada; que no hay quien lo barato comprar quiera. |
Bajo el puentePara Luisito y Almudena Se trata de vivir por accidente, Se trata de llorar en los desfiles, Se trata de indultar al asesino, Se trata de dormir bajo los puentes, |
35
No te quejes, ¡oh, Nise!, de tu estado aunque te llamen puta a boca llena, que puta ha sido mucha gente buena y millones de putas han reinado. Dido fue puta de audaz soldado y Cleopatra a ser puta se condena y el nombre de Lucrecia, que resuena, no es tan honesto como se ha pensado; esa de Rusia emperatriz famosa que fue de los virotes centinela, entre más de dos mil murió orgullosa; y, pues todas lo dan tan sin cautela, haz tú lo mismo, Nise vergonzosa; que aquesto de honra y virgo es bagatela. |
En horas de oficina
La sexi star de anónima vagina folla con la rutina de las putas, come pollas en horas de oficina, gana más en propinas que en minutas. Se engaña usted si empaña lo que digo, patrona de las pajas del poeta, en nombre del deseo te bendigo, menos tuvo Romeo con Julieta. ¿Qué sería de mí sin ese culo que profana la ley del disimulo conyugal cuando el sexo es un adorno? Convicto de ascensores sin salida, duermo mejor después de una corrida en los hoteles con canales porno. |
6
Paréceme, señora Catalina, que buscar este virgo es excusado; que mi pobre rocín, de muy cansado, menos le halla cuanto más camina. Todo el lago y ribera convecina lo tiene ya medido y rodeado y al fin procura de escaparse a nado por no ahogarse en la espaciosa mina. ¿De qué sirve el venderse por doncella, si se ha de descubrir tan fácilmente de la trama cubierta el desengaño? Allá, dama, esta flor podréis vendella entre cobarde y temerosa gente; que un buen carajo no recibe engaño |
Elígeme
La noche de Madrid firma postales de ventanas con tedio en cada ojera, zarcillos de bananas tropicales, fulanas de canana en bandolera. La noche de Madrid, a san Vicente Ferrer enreda en su tisú de araña, la noche de Madrid, bella durmiente que no puede dormir en Malasaña. La noche de Madrid, cuando está seca, se pide en el Elígeme otra copa, harta del chun da chun de discoteca… Los dedos de un cupido tabernario le quitan los tacones y la ropa cuando se sube en pedo al escenario. |
13
A la orilla del agua estando un día, agena de cuidado, cierta hermosa, de su mirar su cosa deseosa, por verse sola allí y sin compañía, la camisa se alzó, que lo impedía, y encantada de ver tan rica cosa, le dice con voz blanda y amorosa, que de dentro del alma le salía: “Por vos soi yo de tantos requestada, por vos me dan gorguera y gargantilla, corpiño, manta y sayo para el frío: Un beso quiero daros", y abajada a darle por estar tan a la orilla, trompicó y de cabeza adio en el río. |
Cerrando cabaretes
Contando con los dedos sobran manos: Son Curro, Caco, Lázaro, Adrían Los llamo cada dos o tres veranos Pero, cuando los llamo, siempre están. Vienen de higos a brevas a un concierto Para pasearse a cuenta del juglar La semana siguiente me despierto Moribundo y sin ganas de ensayar Son los muchachos, oiga, que regalo, Perfectos caballeros, Dyc del malo, Vagos, ovejas rojas, tribuletes Si ven que ando tirando la toalla Me invitan a una risa y media raya Y acabamos cerrando cabaretes |
15
Meona Venus, madre del mocoso
y rapacejo Amor, que ser solías la que en las africanas puterías tomaste banco y trato ganancioso; y tú, desnudo niño y revoltoso, que de fraguel oculto le servías procurando también sus granjerías, a sus mañas ya hecho, codicioso: ¿de dónde, enhoramala, habéis tomado de dioses apellido y nombradía, haciendo a todo el mundo que os respete? ¿o quién de entendimiento había privado al vulgo, que por dioses admitía a una puta probada y su alcahuete? |
La flor de la candela
Evocaré el boliche clandestino
que desató mi lengua y tus botones, ¿qué panal libaré cuando el destino me requise la miel de tus pezones? Eccema de mis pilas agotadas, badila de mis quieros y no puedos, zalema de pupilas deslumbradas, teorema de las yemas de mis dedos. Cada noche te asalto en las escalera, vivo dilapidando amaneceres con tu tanga de encaje por montera. Laica patrona de la despedida, yo te nombro, entre todas las mujeres, la flor de la candela de mi vida. |
23
Una, en buena cuenta, no hace cuento:
dos veces, ya podrá decirse una; mas una sola, digalo ninguna; de gentileza tres es argumento. De cuatro, valentía es el intento, de cinco su balson es la coluna y si hay quien llegue a seis con su fortuna, bellaquería es y atrevimineto. Deben tener las cosas su medida; con mucha miel se estragan los guisados lo dulce, cuando es poco, es agridulce. Remítase a la cuenta la corrida, antes que los caballos mal usados algún torzón padezcan incurable. |
SiliconaNi imploro tu perdón ni te perdono, Rompe la veda, ensánchate, respira, Ni sembraré de minas tu camino, El matasanos que esculpió tus tetas, |
47
A consentir al fin en su porfía vino una dama con su enamorado, porque por su nariz hubo juzgado que tanto a buena cuenta metería. Mas al revés salió su profecía, porque él tenía poco, ella sobrado; de suerte que él quedaba tan holgado que no sintió si entraba o si salía. La dama, mal contenta, dijo: «¡Ay, triste! ¡Cuán mentirosa la nariz ha sido!» Mas él la replicó, como hombre diestro: «Ese defecto, amiga, no os contriste; que si mi gran nariz os ha mentido, a fe que a dicho la verdad lo vuestro. |
El oro del Perú
Aunque convaleciente todavía,
del eclipse de laca de Corrientes, ya no llevo un cuchillo entre los dientes, te echo menos de menos cada día. Te debo aún, tiro porque me tocas los cojones, dos tangos atorrantes; de tu boca aprendí que sobran bocas dispuestas a besar a los cantantes. Te felicito por el sonajero, qué lindo rima con ya no te quiero, sos la Evita Perón de la poesía. A propósito, hablando de tesoro, en el Perú las minas de oro, en tu vagina de bisutería. |
A continuación muestro otros dos sonetos de Sabina extraídos de su libro Ciento volando de catorce: el primero es muy popular aunque no sea exactamente el mismo, pues se trata del soneto que fue canción con otra letra y titulada "Cerrado por derribo" o también conocida como "Nos sobran los motivos"; en los conciertos de su gira Nos sobran los motivos, solía introducir la canción con este soneto ligeramente modificado.
Este ya
esta manga no esconde un quinto as,
esta precinto no juega con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario avala lo que escribo,
estas vísperas son del que se fue,
ahórrate el acuse de recibo,
esta letra no la protestaré.
A este escándalo huérfano de padre
no voy a consentirle que taladre
un corazón falto de ajonjolí.
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
este masoca no llora por tí.
El novio de la muerte
Para Javier Álvarez
Novio formal de mi novia la muerte
me cuentan que te has hecho, bienvenido
al club de almas en pena de la suerte,
a la zarpa de hiena del herido.
Nadie en el tercio Álvarez sabía
si ibas de skin, baboso o proletario,
sólo algún legionario componía
la copla que iba a ser tu escapulario.
Benditas sean las alas de las plumas,
las chinitas de polen que te fumas,
la escala de bemoles que te abriga.
Sabes a regaliz y eau de sobac
cuando al garrote vil le pones frac
y a la emoción un gato en la barriga.
Agradecida por Quevedo y esa hermosura que leì, del segundo no me identifica creo que nada.
ResponderEliminarMe gusta pasar por su blog de vez en cuando poeta borracho. saludos desde Argentina
Pues muchas gracias Luna María por pasarte de vez en cuando, sabes que siempre serás bien recibida, aunque yo solo esté por aquí de vez en cuando.
EliminarEstá claro que Quevedo es mucho Quevedo, que Sabina es más canante que poeta, pero creo que también tiene versos interesantes. Sus poemas suelen frecuentar más la primera persona, es más poesía de la experiencia, término con el que se identificó a una generación de escritores, entre ellos Luis García Montero (Luisito), autor del prólogo y corrector de estilo en algunos de los poemas de Sabina.
De todas maneras, esto no era más que un juego, lo importante es leerlos y disfrutar los que más nos gusten.
Saludos desde España.
Interesante esta comparación, si tengo que elegir me quedo con los dos,por que no hay posible comparación. Cada uno en su nivel y tiempo.Gracias por pasarte por Factoría Poética, hace tiempo que no te escuchaba.
ResponderEliminarBuena noche Poeta Borracho.
Un abrazo.
Gracias Carmen por pasarte a saludar.
EliminarAl final todo es como la tontería esta de Beatles o Stones, pues me quedo con ambos y ya está.
Esto no pretende ser más que un juego, comparar por diversión,, pero nada más.
Y al igual que Quevedo tiene poemas sobre mucha temática variada, Sabina también, pero aquí he buscado un poquito el tema de los amores de pago.
A ver si no tardo tanto en volver de nuevo a La Factoría.
Un abrazo a ti también.