poesía feng-shui: agua

AGUA

Sed de tierra latente
Paz de noches inermes
Sacia el cuerpo caliente
De soles castigado

Sueñan las caracolas
por espumas mecidas
con vírgenes montañas
y nieves derretidas.

Frágil es tu equilibrio,
de límpidos cristales,
suenan voces de lirios
si quiebran ventanales

Espejo transparente,
escucha mis letanías,
flota verbo silente en
mi piel estremecida.

Ojos que emanan ríos
de lágrimas furtivas
agua de llanto y lluvias,
agua de sol y risas.

Hundido en ti yo pienso,
en pájaros nocturnos,
miel de labios bañada,
por mares taciturnos.

Colma mi sed, mi hambre,
necesidad ardiente,
sed de hombres inermes,
sed de tierra latente.
Agua cayendo por una cascada, una imagen que representa el elemento agua en la filosofía feng-shui
Voy a comenzar una serie temática de poemas inspirados en el famoso concepto este del feng-shui y los elementos naturales. Mi escepticismo innato me impide creer en la utilidad, o efectividad, mejor dicho, de estas cosas, pero no por ello resultan menos curiosas, y además, como dijo aquel, sobre algo hay que escribir.
Al poco de empezar a sentarme y probar si realmente era capaz de escribir poesías semi decentes, de romper esa barrera de respeto que me construía y que no me atrevía a tocar (pese a que habían salido dos cosas antes, aunque fueran más casualidad que cosa premeditada), me tocó decidir sobre qué escribir, qué contar, por eso se me ocurrió que podía probar a escribir sobre este tema de los cinco elementos, pues en la cultura oriental es un concepto muy importante, y a mi los temas japonenes me hacen tilín, y de todas maneras, pocos poetas hay que no hayan escrito al otoño o a la primavera, así que nada, me puse manos a la obra.
En el proceso jugué con las ideas y las métricas, experimenté asociaciones de ideas, simbolismos si queréis, y probé muchas cosas, las relaciones temáticas son más indirectas, no expresan con totalidad el significado del elemento, y en alguno de los poemas no tienen mucho que ver, por no decir nada, con lo que representa dicho elemento, pero era la imagen que me sugería, y por tanto la que utilicé.
Recordad a los que ya me hayáis leído en alguna ocasión, que esto es anterior a la mayoría de cosas que aparecen en el blog, al menos en lo que se refiere a poesía en verso pura y dura, algunas cosas salieron mejor, otras menos bien (no diré peores), y bueno, lo importante era que salieran; con todo, creo que todas pasan un mínimo filtro de calidad autoimpuesto, sí no, no las publicaría. Así que espero que gusten y si alguien quiere opinar siempre será bienvenido.

EDIT: Un año y pico después, y tras muchas lecturas diversas y unos cuantos análisis literarios, vuelvo a revisar esta entrada y llego a la conclusión de que el poema es un poco deficiente; por decirlo de un modo suave. Mezclas de asonantes y consonantes, plano, no aporta nada, puedo reconocer a quien quiería imitar, pero es que eso tampoco es bueno. En fin, si apareces por esta entrada y te gusta, pues gracias, pero yo creo que dista mucho de unos niveles de calidad aceptables.

3 comentarios:

  1. Bello poema. Consigues, creas o no en la utilidad del feng.shui, logras conducir a un estado de apaciguamiento. Un abrazo.

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    1. Gracias Alfredo, pues mola que me digas esas cosas, porque no estaba nada seguro, lo cierto es que antes de escribir cada poema leía un poco de que iba cada elemento, propiedades y todo eso, y luego pensaba en lo que me sugería al margen del propio elemento, y entonces probaba a ver si combinaba ambas cosas.

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  2. Antes que nada, decirte que me suele gustar una repetición al principio y al final de un escrito: en esta ocasión “sed de tierra latente” (que además conecta con el elemento tierra), da la apariencia de un círculo cerrado y creo que es un recurso que suele concederle un acabado especial a las obras literarias cuando se usa apropiadamente, como es el caso.
    Me gustan las imágenes que empleas: la sed y el sueño de las caracolas que me hizo pensar en la lluvia cayendo lejos del mar (y junto con la siguiente estrofa encontré al elemento “viento” rondando muy cerca). Creo que dibujas un cuadro bastante completo del elemento que da la vida (al parecer junto con el metano líquido, si lo que he leído es cierto, y quién sabe qué más elementos podrían ser suficientes, perdona, que me voy del tema).
    La contraposición entre la tristeza y la alegría del llanto me parece muy buena, suena como el vaivén de las olas. De hecho, al llegar a este punto pensé en una posibilidad: ¿y si hubiera más contraposición? ¿Y si hubiera alternativamente junto a la calma la tempestad de la tormenta o la bravura de una riada, como si fuera efectivamente un vaivén? Hablo de ello como una opción más (no necesariamente la que yo hubiera elegido tampoco, pero por si acaso), personalmente a mí me gusta mucho la imagen del agua en calma que trazas: tus estrofas fluyen como un arroyo o se aquietan como la superficie de un lago, y la tranquilidad que de ellas se destila es cotnagiosa.
    La penúltima estrofa me ha parecido la más introspectiva y creo que tiene un punto interesante, claro que le proporcionas al lector el verbo “pienso” pero es que además la imagen parece muy separada del elemento en su estado natural o igual es que se me va la cabeza, que bien señalas tú los “mares taciturnos”. Sin embargo y a la vez, uno tiene la imagen del mar en la noche ahí. Perdona, lo que quiero decir es que creo que has trenzado la introspección y el paisaje y que éstos se dan simultáneamente juntos y por separado. O eso me ha parecido a mí.
    Espero haberte sido de alguna ayuda y discúlpame el exceso de subjetividad. Mientras aguardaré a los demás elementos.
    ¡Un abrazo! ^_^

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