Si estás dispuesto a afrontar la escena, no es de William Blake.
"Sangre hirviendo", Héroes del Silencio.
En las anteriores entradas de esta serie sobre el satanismo en el rock habíamos visto como el satanismo venía derivado por un fanatismo religioso que puede desembocar en el deseo provocador de muchos artistas que se rebelan contra él; el diablo entonces se convierte en el catalizador ideal para consumar las provocaciones; "Sangre hirviendo", Héroes del Silencio.

El otro gran elemento porvocador ha sido sin duda el sexo, cada vez más explícito conforme la sociedad se ha ido liberando de complejos, deshinibiéndose. Aquí dejo los enlaces para revisar las entradas anteriores Satanismo en el rock parte 1 y la segunda parte Satanismo en el rock parte 2.
Antes de retomar el tema por donde lo dejamos, debemos dar la bienvenida a una figura ilustre dentro del ocultismo que apenas ha sido mencionada un par de veces en esta serie satánica, con todos ustedes, Sir Aleister Crowley.
Aleister Crowley
Este caballero inglés fue en su momento una de las figuras más controvertidas de la sociedad victoriana por su afición a la magia negra y su relación con varias sectas como El Alba Dorada.
Su obra escrita se remite a El libro de la ley, y que según el propio Aleister afirma, fue dictada por una entidad supranatural llamada Aiwass durante los días 8, 9 y 10 de agosto en la habitación de un hotel en El Cairo. Este libro es una especie de biblia oscurantista, cuyo principal axioma es:
Haz lo que quieras ha de ser toda la ley; si bien esta frase no aparece como tal en el libro.
Su biografía es un claro ejemplo de lo expuesto al principio sobre como el fanatismo religioso puede crear un efecto contrario, un rechazo a sus teorías absolutistas y dogmáticas sobre el pecado y las llamas del inframundo, en las que al parecer creía su madre con gran fervor, por lo que la infancia de Aleister estuvo marcada por el miedo impuesto al pecado y con un odio hacia todo lo religioso que fue creciendo en su interior hasta desbordarse. Su primera novia pertenecía también a una familia de la secta de la Hermandad al igual que sus padres, por lo que solo se le permitiría casarse con la chica si se adhería a la organización, cosa que rechazó sin dudarlo (el amor todo lo puede). Algunas anécdotas divertidas que circulan sobre él, fue que mató a su propio gato ¡nueve veces!, Aleister lo expuso como un experimento científico, quería asegurarse de que el gato no resucitaría (aquello de las nueve vidas), por lo que lo mató de nueve formas diferentes; aclarar que las nueve vidas son de países anglosajones, si el gato hubiese sido español, con matarlo siete veces hubiera bastado.
Años más tarde, Crowley pudo conocer el amor, se casó por conveniencia, a cambio del apellido de él, con una viuda a la que también le iban los escándalos: ¡había salido con dos hombres a la vez!; y si esto hoy puede escandalizar, o ser cuanto menos objeto de reproche, imaginad en el siglo XIX.

La vida fue pasando entre sectas y luchas de poder, y tras recibir una importante herencia, funda una abadía en Italia en la que celebraba misas gnósticas y ofrecía sangre menstrual como comunión; eso sí, solo en las grandes ocasiones. Aunque su obra más polémica fue escrita en 1926, La magia en la teoría y en la práctica, ningún editor se atrevió a publicarlo, quizás fuese debido a que recomendaba el sacrificio de niños varones para mejorar los sortilegios. Por supuesto terminó siendo expulsado de Italia, y de Francia, y de… vamos, que no era muy querido, de hecho, otro escritor famoso por su afición al ocultismo fue William Butler Yeats, dijo que Crowley estaba enfermo.
Esto ha sido un breve esbozo para conocer a este personaje tan singular y que tanta admiración ha despertado: aparece en la portada del Sgt. Peppers de los Beatles; Jimmy Page era colecciónista de objetos relacionados con su figura; y muchas otras cosas más.


Marlilyn Manson es ante todo un tío inteligente que se lo ha sabido montar, ha sabido utilizar los resortes adecuados para provocar, y la provocación es publicidad, y la publicidad puede traerte el éxito. En sus vídeos suele mirar directamente a cámara mientras se retuerce y hace muecas, esto provoca una sensación incómoda, transmite el deseo de traspasar la cámara y meterse en tu salón; la violencia de los conciertos también ha sido muy mencionada: se cuenta que se fotografiaba los genitales con una polaroid y luego lanzaba las fotos al publico; masturbaciones, felaciones, cualquier cosa vale en favor del escándalo; sin embargo, cuando el telón baja y los focos se apagan, nos encontramos con alguien que sabe hablar y que rechaza los fanatismos; nos encontramos con un satanismo intelectual.
Ahora quizás deberíamos mencionar a Anton Lavey y a la iglesia satánica que él fundó en los sesenta, pero lo he reconsiderado por no hacer esto más largo de lo que ya es, y porque al final es todo un poco redundante, el precepto principal es la libertad del individuo, uno es su único dios. Este individualismo está bien si no se lleva a límtes extremos que puedan caer en la megalomanía.

Ya casi llegamos al final, aunque antes hablaremos un poco sobre William Blake, poeta, pintor, y grabador inglés del siglo XVIII. De carácter místico y propenso a sufrir desmayos y visiones que luego inspiran su obra. Al igual que Crowley o Manson, Blake vivió en el seno de una familia adherida a una secta religiosa, por lo que Blake enseguida se vio impregnado de la religiosidad, siendo La Biblia una de sus lecturas más influyentes.
Una imagen divina
La crueldad tiene corazón humano
y la envidia humano rostro;
el terror reviste divina forma humana
y el secreto lleva ropas humanas.
Las ropas humanas son de hierro forjado,
la forma humana es fragua llameante,
el rostro humano es caldera sellada
y el corazón humano, su gola hambrienta.
Y finalizamos Blake con uno de sus versos más conocidos por la influencia que tuvieron un par de siglos más tarde: Aldous Huxley y Jim Morrison.y la envidia humano rostro;
el terror reviste divina forma humana
y el secreto lleva ropas humanas.
Las ropas humanas son de hierro forjado,
la forma humana es fragua llameante,
el rostro humano es caldera sellada
y el corazón humano, su gola hambrienta.
Si se depurasen las puertas de la percepción, el mundo aparecería al hombre como realmente es, infinito
(Blake, 1793)
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