Un piano para Billie
Ven mi Lady, ven al piano a sentarte junto a mí
la silla es grande y yo me echaré a un lado,
cantemos esa canción de cuando éramos niños,
¿Te acuerdas? Esa que cantaba Bessie Smith
con su voz descosida:
“After you’ve gone”.
Bajo aquellas notas te besé la primera vez,
en ese club de niñatos blancos estirados,
yo te ofrecí mi mano y te saqué a bailar,
al día siguiente tú me dijiste que odiabas el jazz,
pero no me importó, yo te seguí llevando a aquel club,
porque sabía que, en el fondo, eso te encantaba.
Ya ves, mi Lady, ha pasado ya mucho tiempo,
ya no somos aquellos dos adolescentes,
enamorados de la luna de New Orleans.
Yo estoy más gordo y el pelo se me ha caído,
Aunque tú te mantienes casi igual,
apenas unas arrugas se vislumbran cerca de tus ojos,
el tiempo parece no afectarte.
Escucha esto mi Lady, ¿lo recuerdas?
Sí, así es, querida, Duke lo compuso para nuestra boda,
nadie acariciaba el piano como él,
sus dedos exudaban todo el swing de Nueva York.
Sí, fue un gran día, tú y yo bailando juntos, agarrados,
la sala nos hizo un círculo y nos miraban felices, nos envidiaban.
Aquellos fueron tiempos duros, pero salimos adelante.
Ese día te susurré al oído que deseaba ser escritor,
y mírame ahora, dejé de beber, por lo demás,
sigo siendo el mismo músico de jazz que era entonces;
nunca terminé aquella novela. No importa,
no quiero aburrirte con historias de fracasos, tan solo,
deja que toque para ti, déjame escuchar tu voz,
cántame como lo hacías cuando éramos jóvenes,
necesito escuchar la calidez de tu voz triste,
para volver a emocionar a este viejo corazón abandonado.
Que más da que lo nuestro no funcionase,
solo necesito una canción,
canta sobre las notas del piano,
celebremos que el destino nos ha vuelto a juntar.
Gracias a Dios, los tiempos han cambiado,
celebremos que los árboles jamás volverán,
a dar frutos extraños.
Vamos, mi Lady, cantemos una vez más.
la silla es grande y yo me echaré a un lado,
cantemos esa canción de cuando éramos niños,
¿Te acuerdas? Esa que cantaba Bessie Smith
con su voz descosida:
“After you’ve gone”.
Bajo aquellas notas te besé la primera vez,
en ese club de niñatos blancos estirados,
yo te ofrecí mi mano y te saqué a bailar,
al día siguiente tú me dijiste que odiabas el jazz,
pero no me importó, yo te seguí llevando a aquel club,
porque sabía que, en el fondo, eso te encantaba.
Ya ves, mi Lady, ha pasado ya mucho tiempo,
ya no somos aquellos dos adolescentes,
enamorados de la luna de New Orleans.
Yo estoy más gordo y el pelo se me ha caído,
Aunque tú te mantienes casi igual,
apenas unas arrugas se vislumbran cerca de tus ojos,
el tiempo parece no afectarte.
Escucha esto mi Lady, ¿lo recuerdas?
Sí, así es, querida, Duke lo compuso para nuestra boda,
nadie acariciaba el piano como él,
sus dedos exudaban todo el swing de Nueva York.
Sí, fue un gran día, tú y yo bailando juntos, agarrados,
la sala nos hizo un círculo y nos miraban felices, nos envidiaban.
Aquellos fueron tiempos duros, pero salimos adelante.
Ese día te susurré al oído que deseaba ser escritor,
y mírame ahora, dejé de beber, por lo demás,
sigo siendo el mismo músico de jazz que era entonces;
nunca terminé aquella novela. No importa,
no quiero aburrirte con historias de fracasos, tan solo,
deja que toque para ti, déjame escuchar tu voz,
cántame como lo hacías cuando éramos jóvenes,
necesito escuchar la calidez de tu voz triste,
para volver a emocionar a este viejo corazón abandonado.
Que más da que lo nuestro no funcionase,
solo necesito una canción,
canta sobre las notas del piano,
celebremos que el destino nos ha vuelto a juntar.
Gracias a Dios, los tiempos han cambiado,
celebremos que los árboles jamás volverán,
a dar frutos extraños.
Vamos, mi Lady, cantemos una vez más.

En el poema se nombra una canción, After you've gone' se trata de una canción que posteriormente se convirtió en un estándar del jazz, aquí la canta Bessie Smith, una de las reinas del blues y transición hacia el jazz.
Es una canción útil para distinguir a las personas íntegras de los carcamales y cretinos.
El vídeo no de la mejor calidad, pero ver a la propia Billie cantar merece la pena perder un poquito en otros aspectos.Árboles sureños cargan extraños frutos,
Sangre en las hojas, y sangre en la raíz,
Cuerpos negros se balancean a la brisa sureña
Extraños frutos penden de los álamos.
Bueno, iba acostarme cuando vi la notificación, a quien me has recordado es a mi idolo de todos los tiempos, ya sabes, Bukowski, es buenisimo, lo voy a compartir en la factoría mañana en la noche. Por que es tán guapo que no quiero que tanto corazon se pierda en la noche, es cierto, hoy cumpliria nuestra diva 100 años, es un poema como me gusta, diferente y con marcado estilo y sabes que no digo por cumplir, hay que difundirlo uno esta harto de poesia boba y de te quiero bajo la luna llena y que bonita eres, esto esta cañón, al menos bajo mi punto de vista acostumbrado a los grandes poetas, ya sabes, el estilo es importante, aunque a veces la peña no sea capaz de entender por donde van los tiros, no lo cambies, eso ni lo sueñes. Good Night.
ResponderEliminarTremendo homenaje que le haces a esa grande del jazz, su voz tan triste, tan llena del dolor y el sufrimiento, es hermosisíma. Y tu poema, que decir, bello, felicidades Poeta.
ResponderEliminarAbrazos!
PD: Ya tengo el relato del chico del cine viendo El resplandor, uno de estos días lo subo al blog :))))
Aunque extenso, es un poema sencillo y elegante, para nada rebuscado, es un poema como a mi me gusta.
ResponderEliminarEs precioso, no lo conocía, poeta.
Gracias por tu visita a mi bloc, y por comentar, lo agradezco de corazón, pero me has dejado pensativa, cuando me dices que no firme nada antes de leer...lo decías por algo que se escapa de mi mano?.quitaré las mariposas porque a mi tampoco me terminan de gustar, como que agobian.
Un abrazo de buenas noches, poeta.